Dios no encuentra lugar en nosotros para derramar sus bendiciones, porque estamos llenos de nosotros mismos.Estamos llenos de orgullo, altivez, indiferencia, obstinación, ect.....
estas cosas no nos permiten recibir las bendiciones de Dios porque, ocupan su lugar dentro de nosotros, el lugar y el tiempo que deberíamos dedicar a nuestro Padre: Dios.Le estamos dando la prioridad a otras cosas,nuestros propios asuntos, estamos muy ocupados exaltandonos a nosotros mismos, alimentando a nuestro propio ego, y nos olvidamos de darles lugar a Dios en nuestra vida.
El ser humano siempre ha tenido la ansiedad de que se le reconozca por quien es o por lo que hace, y siempre lo ha tratado de conseguir por su propia cuenta o ambición, olvidándose de quien es en Cristo Jesús.Todos esto es por causa de que estamos llenos de nosotros mismo.
Estamos llenos de Orgullo: por tanto tratamos de que se nos reconozca y exalte por nuestras ideas o acciones y desechamos el hecho de que, quien nos revela tales cosas es el Espíritu Santo.Estamos llenos de Altivez: aaaaayyyyyyyyyyyyy!!!!!!!! la altivez, esto es evidente en el tipo de persona que se gloria a si mismo, con la intención de hacerse ver o sentir. Encuentro estúpido y sin sentido que alguien trate de exaltarse o gloriarse a si mismo, cuando la palabra de Dios dice: Humillaos delante del Señor, y el os exaltara.
(STG 4:10). Por lo tanto,¿como recibirás mayor exaltación, si la buscas a causa de tu orgullo y altivez o es el Señor es quien lo hace?
“… Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante Dios.”
(Miqueas 6:8)
¿Ha escuchado la historia de aquel feligrés que fue reconocido como el hombre más humilde de la iglesia? Le dieron una medalla, y al domingo siguiente se la puso y tuvieron que sacársela por orgulloso… No nos sorprendamos si a veces la humildad no es verdadera humildad. Porque tan pronto como pensamos que somos humildes, ¡no lo somos!
Hablando Bíblicamente, la humildad personal incluye la idea de bajarse o rebajarse, ocupar un lugar inferior. Quizá la mejor manera de entender la humildad es tratar de vernos con los ojos con que Dios nos ve en lugar de vernos con nuestros propios ojos, los cuales son carnales.
Nuestro amor para con Dios es probado por esto: ¿lo buscamos a Él, o buscamos sus dones?
Si buscamos solo sus dones viviremos siempre sumergidos en orgullo, altivez y vanagloria , pero si lo buscamos a el ademas de sus dones vamos a recibir también su gracia, su amor y a travez de ello también recibiremos humildad.
Por tanto les exhorto a vivir una vida de humildad anteponiendo al señor en todo, exaltandolo y dando a el la gloria y dando a el la prioridad en nuestra vida logrando así darle a el, el lugar que merece.
Conocer el grado del amor con el que Jesús Cristo nos ama nos debería hacer quererle de tal forma que quedase reflejado en nuestras actitudes, nuestra conducta y nuestro compromiso.
DIOS los bendiga!!!!!
Carlos Alexander moscoso
Ministerio Apostólico internacional
casa de oracion y avivamiento.
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